EJÉRCITO CONSTITUCIONAL

 

Para recordar al Ejército constitucional cubano que combatieron a los guerrilleros en la zona de operaciones "Sierra Maestra" Puesto de Mando Ciudad de Bayamo.

Batallón 10 de Infantería, Comandante Nelson Carrasco Artiles; batallón 11, Tte Coronel Ángel Sánchez Mosquera; batallón 12, Capitán Pedraja Padrón; batallón 13, Comandante Triana Tarrau; batallón 14, Comandante Bernardo Guerrero Padrón; batallón 15, Comandante Martínez Morejón; batallón 16, Capitán Figueroa Lara; batallón 17, Comandante Corzo Izaguirre; batallón 18, Comandante José Quevedo Pérez; batallón 19, Comandante Suárez Fouler [Fowler]; batallón 20, Comandante Caridad Fernández; batallón 21, Comandante Franco Lliteras; batallón 22, Comandante Eugenio Menéndez Martínez; batallón 23, Armando González Finalés; (Cmdt Viamonte Jardines) Compañía I, Capitán Modesto Díaz Fernández; compañía K, Comandante Roberto Triana Tarrau; compañía L, Capitán Noelio Montero Díaz; Segunda compañía Regimiento 5, Primer Teniente, Miguel Pérez Lallama; Primera compañía, regimiento 3, Capitán Luis Vega Hernández; Segunda compañía, regimiento 3, Primer Teniente Adriano Coll Cabrera; compañía C de Tanques, regimiento 10 de marzo, Capitán Victorino Gómez Oquendo, Compañia M Capitán Renaldo Blanco Navarro, Puesto de Yara Teniente Homero León, En Buecito Teniente Juan Pina Cruz, Aeropuerto de Bayamo, ler Teniente Juan Carlos Leyva Ramírez, una fuerza aérea al mando del Teniente Coronel Armando Soto Rodríguez, 1er Teniente Alvarez Espinosa, Teniente Hernández y una fuerza de la Marina de Guerra al mando del Capitán J. López Campo y fuerzas de la Guardia Rural al mando del Tte. Coronel Arcadio Casillas Lumpuy. Escuadrón 13 Bayamo Cmdt Morejón.

La Plana Mayor estaba integrada por el Teniente General Eulogio Cantillo Porra, el General de Brigada Alberto del Río Chaviano, el Brigadier Dámaso Sogo Hernández, el Coronel José Manuel Ugalde Carrillo, el Tte. Coronel Merob Sosa y García, Coronel Grau y Coronel Cásares, los Comandantes Raúl Sáenz de Calahorra, Juan Arias Cruz, Bernardo Perdomo Granela, J. Ferrer Da’ Silva, Timoteo Morales Villazón, Raúl Martín Trujillo, Comandante Leopoldo Alvarez Hernández, los capitanes M. Llinás-Valdés, F. Ball-Llovera, Ricardo Montero y Duque, Lorenzo Tundidor, Rodolfo Ugalde Carrillo, Vilató, Julio Roldán Cid, Miguel J. López Naranjo y los segundos Tenientes Heriberto M. Ruiz Segredo, Agustín G. Padrón y Rivero. Carlos Pérez Domínguez y Enrique Pérez González.

Estuvieron como Jefes de operaciones antes de Cantillo e Ugalde: Coronel Barrera y Coronel René Curbelo del Sol.

 


 

Errores cometidos por los estrategas y políticos.

En el año 1957 mientras las tropas del Ejército perseguían a los rebeldes, éstos no tenían un lugar fijo donde esconderse. El fallecido Coronel Ángel Sánchez Mosquera, con su batallón, tenía rodeado a los guerrilleros que eran comandados por Fidel Castro, cuando del Estado mayor del Ejercito, vino una orden donde se dispuso que la mitad de la tropa en operaciones iría a pasar las navidades en sus respectivos hogares y la otra mitad para fin de año. Al regresar después de las fiestas, el Ejercito no subió a la Sierra Maestra, se ordenó que cuidaran la caña. Hasta el mes de mayo y junio del 58 cuando se inició la famosa "ofensiva dirigida por el General Eulogio Cantillo y Porras. Se dispuso enviar al batallón 18 al mando del Comandante Quevedo, sin experiencia de combate como tenían el Comandante Corzo Izaguirre, Coronel Mosquera, Fowler, Abon Lee, y otros bravos y valientes oficiales. Según un reporte traído por un supuesto corresponsal de guerra que llegó hasta el Jigúe, en este lugar y sus alrededores acampaba Fidel y los que le seguían.
Este americano trajo fotos del lugar y entrevistando a los guerrilleros incluso al propio Fidel. Con esta información, enviaron a Quevedo, a los pocos días fue rodeado y todo el batallón 18 menos un pelotón que decidieron salir del cerco y lo lograron, escapando de quedar como bochornosamente prisioneros. Los soldados con sus jefes menos Quevedo, fueron atendidos por la cruz roja y traídos al llano.
Después rodearon al Batallón 17 al mando de Corzo Izaguirre, no pudiendo los comunistas vencerlos y llevarlos como prisioneros de guerra. El Coronel Merob Sosa y García con una tropa especial que se organizó, fue y los rescató. Una vez en el llano, los miembros del Batallón 17 se les dio permiso para ir a la Habana por una semana, cuando regresaron se estacionaron el Peralejo, de allí llevaron a todos a Santiago de Cuba y la compaña B no obedeció la orden de ir a combatir a Imías, lugar donde la compañías 71,72, que eran parte del Batallón 17, fueron atacadas y regresaron a Santiago con muchas bajas. Se acabó el Batallón 17. Pocos días después Ernesto Guevara con unos 100 hombres pasaron cerca del Puesto de Mando en Bayamo, y se dirigieron a Camaguey desde donde invadieron a Santa Clara.
La Sierra Maestra volvió a quedar sin Ejercito que persiguiera a los comunistas.
Enviaron al Coronel Mosquera a combatir de nuevo a la Sierra Maestra con su Batallón 11, en Mar Verde fue herido y el Batallón regresó al llano.
Después los rebeldes atacaron al destacamento en Guisa, se fue en su rescate, y fueron rescatados todos los soldados pertenecientes a la compañía M.
Una de las unidades que fue en rescate la Co. 102 que comandaba el Capitán Juan Hernández, poco después de Guiza, allá en Mafo, también fue atacada y cayo en manos de los guerrilleros.
Pocos días después se fue Batista, dejando a las fuerzas armadas desprovistas de mando y apoyo, las cuales cayeron en manos de Fidel y se acabaron.
EUA no les vendió mas armamento al Gobierno de Batista, se tuvo que recurrir a las armas de Ingleterra, Republica Dominicana, Brazil, etc.
Los errores estuvieron en la poca experiencia de los estrategas, las ordenes descabelladas del Estado Mayor del Ejercito, La poca y falsa información que recibía Batista de sus subalternos y lo poco que hicieron el Coronel Barrera, Curbelo del Sol y el General Río Chaviano.
Si, reconocemos que los rebeldes ganaron la guerrita, y que las fuerzas armadas cubanas perdieron todo porque hubieron hombres con uniforme pero sin capacidad y pantalones para terminar lo que nunca debió comenzar.